sábado, 24 de abril de 2010

EL EFECTO RATATOUILLE

Dramático. Inesperado. Delicioso. Son las palabras que se me vienen a la mente cuando presenciamos algo único en el contorno culinario, la máxima expresión de un platillo que va del tenedor a tu paladar y de tu paladar a la mismísima raíz fundamental de tu pobre ser, como si te pegaran una bofetada con un salmon del rio Kenai recién sacado de la nevera. Como un brain freeze gustativo de magnificas proporciones que hacen de esa experiencia, escasa e inolvidable. Aunque dudo que encuentren esta clase de inspiración en un plato de Corn Pops, lo más probable es que lo hallen en un platillo refrescantemente familiar o algo totalmente nuevo, pónganse buzos porque cuando les pegue, no les queda más que saborear ese pequeño instante que se asemeja a un roce de gracia. Asi que la siguiente vez que se sienten a comer, pregúntense si lo que están a punto de devorar les causara tal devoción. Y eso, mis queridos comensales, es el Efecto Ratatouille.




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